jueves, 18 de noviembre de 2010

La amapola encantada

Había una vez una mujer bella y buena a la que todos querían.

Todos, menos una malvada bruja, que, llena de envidia, le echó un hechizo convirtiéndola en amapola.

Sin embargo, el hechizo no era lo suficientemente poderoso, y cuando se ponía el sol, la infeliz víctima dejaba de ser flor y volvía a convertirse en persona. Así, todas las noches, la joven regresaba a su casa, donde su marido la esperaba impacientemente.

Una noche le dijo a su marido:

-¡Tienes que salvarme, ya no puedo seguir así!
-Pero ¿qué puedo hacer yo?
-Si consigues cortarme, se romperá el hechizo.

El marido se lo prometió, y a la mañana siguiente se dirigió al campo, pero se encontró con que había millares de amapolas.

-¿Cómo sabré cuál es mi amada esposa? -se lamentó.

De pronto encontró la solución.

-¡Será la única que no tenga rocío en sus pétalos, pues ella ha pasado la noche junto a mí! -gritó feliz.

Y efectivamente, encontró la flor que buscaba, la cortó y su esposa volvió a transfromarse para siempre en la bella mujer que había sido.

Y Colorín Colorado...




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