domingo, 10 de julio de 2011

Letrilla

La zagala hermosa
que el alma adoró
no la quiere nadie
que la quiero yo.
Cuando al campo sale
mi querido amor,
eclipsan sus ojos
al radiante sol.
Los prados y selvas
llena de esplendor,
como de alegría
mi fiel corazón.
Si a cantar se pone
con dulce primor,
las aves suspensas
escuchan su voz.
Do su pie renace
la marchita flor
y la clara fuente
al sentir su ardor,
desata en cristales
la helada prisión.
Si el fuego atractivo
de sus ojos vio,
de amor queda herido
el triste pastor.
A mi Filis bella
ninguna igualó
de cuantas zagalas
venera el amor,
que en gracias a todas
vence y perfección
la zagala hermosa
que el alma adoró.

Del naciente día
me halla claro albor
ocupada en ella
la imaginación.
La callada noche
llega, y en mi amor,
en mi dulce Filis
pensando me halló.
Huye de mis ojos
el sueño veloz,
de aquestos mis ojos
cautivos de amor.
Y aunque es tan ingrata
a mi fiel pasión,
la zagala hermosa
que el alma adoró
no la quiere nadie
que la quiero yo.

Jacobo Vicente Navarro
Filis (Phyllis) es un personaje femenino de la mitología griega. Es un personaje muy frecuente en la poesía pastoril: la pastorcilla sencilla, encantadora y enamorada. El poeta español Lope de Vega escribió un ciclo acerca de ella.

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