sábado, 15 de mayo de 2010

La carreta vacía

Cuentos Sufíes

Caminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:

Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más? Agudicé mis oidos y algunos segundos después le respondí:

Estoy escuchando el ruido de una carreta.

Eso es, dijo mi padre, y es una carreta vacía.

¿Cómo sabes que es una carreta vacía, sí aún no la vemos?, le pregunté.

Entonces mi padre respondió:

Es muy fácil saber, a través del ruido que hace, cuando una carreta está vacía. Cuanto más vacía está, mayor es el ruido que produce.

Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuno o violenta, presumiendo de lo que tiene, y considerando de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: “Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”.

La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Nadie está más vacío que aquél que está lleno de sí mismo.


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